La
mujer que se levanta, silenciosa al madrugar
aquella
que relampaguea en la noche sideral,
abriendo
venas de metal en el oscuro lienzo, desatándolas.
La
mujer que sorbió todos los mares de rabia,
Por
que las excusas no son suficientes,
cuando
se nace al centro de la injusticia,
La
mujer que se planta al medio medio de la tierra tierra,
no
ha salido de su cáscara, cuando ha decidido retornar,
pero
germina portentosa en su desdén.
Ella
rompe el cristal de los tiempos, y se encarama
en
las paredes de las ciudades sin sauces,
mas
lloran delirantes en sueños de modernidad.
Así,
la mujer le sirve cafés a los poderosos,
y
piensa que se sume bajo el contexto,
pero
no se ha dado cuenta, que ella es el contexto.
Esto
lo piensa silenciosa, nocturna
pero
decide ser un cataclismo desatado,
Por
que no hay ningún café que sepa a libertad.
Y
entonces, ¿cómo podría la vida enmudecer,
si
los días nacieron de sus ojos, los sonidos de sus manos,
y
el movimiento ultraterreno va a los poderosos derribar?
La
mujer renace, como eterna aparición
una
bella flor nocturna, será tu nombre

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