38 grados en Santiago, y Segismundo, el caballo del pequeño Hans, extendió su enorme trasero en plena alameda, dejando inherte la carreta que rauda iba al Mercado Central, con el niño piloteando. Y es que Segismundo se hastió de cabalgar día y noche sin herradura. Ya para cuando Hans se dio cuenta, los autos se agolpaban, hasta el pueblito de los domínicos, que de pueblito ya no tiene nada. Hans trató por una hora de mover a Segismundo de todas las formas posibles, hasta que sacó su pizarrita de la feria, y escribió; “Herrar es Umano, y CabaYo También”.
domingo, 3 de junio de 2012
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario