jueves, 5 de julio de 2012

Cóncavo y Convexo


Vuela, alea, revolotea,
Silueta de ala de cartón,
recortada del silencio, al silencio,
dulce hostia de la primavera que llegó.

Las estrellas vinieron pegadas 
a los ojos cóncavos de la espesura siniestra,
por que no abarcaran esas noches convexas,
en deseos de mirar más allá de las alboradas.

En arrollos despertaron los sonidos,
que  hicieron latir en nido de susurros,
de colores desgranados hicimos los terruños,
y del agua, espejos de momentos vividos.

El reflejo de mis días hicieron nacer, dormidas
las ganas de sorber toda la dulzura del trigal,
cuando se cultiva con cariño y con manos que hacen pan,
no interesa que las veletas cambien, o se hallen detenidas.

¿Será que no hay silueta, ni ala, ni trigal ni convexidad?
cuando la primavera se acaba, parece no volver a empezar,
y tus soles jamás saldrán por mis abrazos de cariño circular,
¿O será que los labriegos ya no cavarán su  concavidad?

Pero sé,  que el florecer, se escribe en las ramas del destino,
con tintas subterráneas, de bosques que no me muestra,
el secreto que la primavera de mi vida y su camino,
se nutre al  saber, que tú, eres mi savia maestra.


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