La rabia tiene un precio,
ese que nadie está dispuesto a pagar,
por que sin remedos en las ropas, caminamos,
y las heridas se posan por los ojales de la verdad.
Las rabias que llevan muchos,
ese que nadie está dispuesto a pagar,
por que sin remedos en las ropas, caminamos,
y las heridas se posan por los ojales de la verdad.
Las rabias que llevan muchos,
en sus cuellos degollados,
en sus puños machacados.
en sus madres con pañuelos amarrados en la memoria,
aquella que duele, siempre,
y nunca deja de cesar.
La rabia inunda las venas,
derramadas sin portento como caudal,
venenosas oleadas de suero que a la vida,
de alguna u otra forma,
vienen a atar, sin hallar su final,
por que el terrorismo de estado,
no tiene cementerio.
Nada justifica los crímenes,
ni en dictadura, ni en democracia,
ni el fenecer cayendo a la izquierda, o a la otra,
por que no se caerá nunca, estado de rodillas,
por que no se mancilla la vida con cables eléctricos,
aquellos que siempre debieron permanecer,
en los vientres del cobre, que hoy a Chile alimenta,
pero la sangre no alimentará nada más.
Y es que la muerte liquida todo, menos el dolor,
esconde y silencia generaciones,
pero la verdad resurgirá entre tus hijos y los míos,
cuando ya nada quede, la memoria vivirá,
pero con justicia mi amigo, con justicia y ni un paso atrás.
Ahora, las lumas de miles de pacos,
milicos, cuicos y empresarios,
matan la vida misma,
una cotidianidad pasada a lagrimógena,
que esconde el dolor callado con mordazas de modernidad.
Lo agraz de la violencia,
vuelve inexorable lo pasado,
pero cuando no hay pasado,
no hay presente, sólo ausente,
y el futuro arrebatado se nos fue;
la vida y la muerte pierden sentido.
Si esa justicia se tarda los años que les quedan,
a los jueces de noble familia, que no dejarán el poder,
hasta que nos rebelemos, sin solemnidad.
La dictadura no quedó en fotos,
ni en memoriales va a estar,
no quedó en informes Retitg, ni aquí, ni allá,
¿Pero en alguna parte ha de quedar?...
Sólo lo saben y lo sabemos,
los que hoy nos duele la conciencia.
La memoria sólo puede ser valiente si hay justicia,
el futuro es porvenir, si se ha de mirar atrás,
ordenando el juicio, encerrando el terror,
Y sólo así, volverán a nacer los copihues,
y la estrella de las banderas brillará,
cuando volvamos a bailar en las chinganas,
con Victor Jara, tomando mate sin cesar,
Y no haya nada más que escuchar, en Radio Cooperativa,
NUNCA MÁS.

No hay comentarios:
Publicar un comentario